La oficina de Logan estaba iluminada por la luz de la tarde que se filtraba a través de los ventanales, creando un ambiente cálido y profesional. Habíamos estado reunidos durante horas, discutiendo los detalles de la reestructuración, los nuevos proyectos, la dirección que quería tomar la compañía. Logan había escuchado con atención, tomando notas, haciendo preguntas, ofreciendo su perspectiva. Era un buen socio, un mejor amigo, y ahora, un hermano.—La compañía ha cambiado mucho desde que te fuiste —dijo Logan, mientras caminábamos por el pasillo de la oficina central, señalando las nuevas pantallas y el bullicio de los empleados que se movían con una energía renovada—. He estado implementando algunas de las ideas que discutimos antes de tu ausencia, pero hay decisiones importantes que necesitan tu aprobación. Cosas que no podía hacer sin ti.Asentí mientras observaba el panorama. Había algo diferente en el aire, una sensación de propósito que no sentía desde antes de que todo se des
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