124: Carmen Reyes.
La noche se había cerrado sobre Manhattan como un manto de terciopelo oscuro cuando salimos del apartamento de Logan. El frío del otoño se filtraba a través de mi chaqueta, pero ni siquiera el viento helado podía igualar el frío que sentía en el pecho después de haberle contado a Logan la verdad sobre sus padres adoptivos. Había sido una de las conversaciones más difíciles de mi vida, y aunque sabía que era necesario, el peso de la verdad seguía oprimiéndome el corazón.
William caminaba a mi lad