C42-DÉJAME TU MARCA.Zayd no se detuvo.Su boca caliente y experta abandonó un pecho solo para capturar el otro con la misma devoción hambrienta. Lo succionó profundamente, tirando del pezón erecto con los labios y la lengua, mientras su mano grande amasaba el que acababa de dejar húmedo y brillante.Mariam arqueó la espalda con un jadeo más fuerte, casi un sollozo de placer.—Zayd… —susurró, pero la palabra se quebró, mientras el fuego en su interior crecía sin control.Era virgen, nunca se había tocado, y sus creencias siempre la habían mantenido alejada de cualquier placer carnal.No entendía lo que le estaba pasando.Solo sabía que algo enorme, ardiente e incontrolable se acumulaba en su bajo vientre, latiendo cada vez más fuerte, más caliente, amenazando con romperla. Y que el hombre que causaba ese fuego, era puro músculo árabe, fornido y poderoso. Su espalda ancha se tensaba bajo las uñas de ella, los hombros anchos y los brazos marcados por años de equitación y entrenamiento br
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