(POV de Sofía)El viento aulló más fuerte sobre el balcón, arrancando la palabra de los labios antes de poder comprenderla del todo.—¿La libertad? —repetí, las manos temblando al acercarme a ella, las botas raspando contra la piedra cubierta de escarcha—. ¿Me daría la libertad? ¿Cómo, Catalina? El Alfa tiene guardias en cada puerta, y lobos que me rastrearían hasta los confines de la tierra si diera un paso más allá de las líneas fronterizas.Catalina no miró las manos temblorosas. Alisó la pesada piel negra del manto, los movimientos suaves, deliberados y escalofriante precisos.—Alejandro es poderoso, pero no es omnipotente —dijo, los ojos plateados reflejando la gris extensión del valle abajo—. El Alto Consejo trae Alfas de todos los territorios soberanos. Hombres que llevan nom
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