La luna llena brillaba con intensidad sobre el Gran Roble, donde se habían reunido los ancianos de la Manada, incluido el Beta Craig, padre de Sage, quien estaba sentado entre ellos. Su rostro reflejaba años de liderazgo. Todos tenían expresiones serias, conscientes de la importancia de la reunión, ya que Rae les había explicado el motivo.Sage se puso de pie con la espalda recta y miró a todos los presentes. Sus ojos se encontraron con los de Aurora, quien le dedicó una mirada de apoyo desde el borde del claro. Entonces comenzó a hablar:—Gracias a todos por venir —inició Sage, como siempre, con voz clara y firme—. Esta noche discutiremos la seguridad de nuestra Manada. Los recientes ataques y los consejos de las Manadas vecinas enfatizan la necesidad de estar vigilantes. —Los ancianos asintieron en acuerdo, con rostros graves—. Aunque hemos logrado crear una forma de bloquearlos, para garantizar la profunda seguridad de la Manada necesitamos hacer más. Por eso he convocado a todos p
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