|Dos días después|
Un golpe sonó en la puerta de la habitación y Aurora, que estaba ocupada arreglando el cuarto, corrió a abrir aunque ya había reconocido el olor de Rae. Abrió la puerta con cuidado y Rae, con una gran sonrisa en el rostro, la saludó.
—Buenos días, Luna —dijo, inclinando la cabeza como de costumbre.
Aurora le dio un suave toque en el hombro e hizo un gesto para que entrara.
—Buenos días, pasa, querido.
Rae entró y ella cerró la puerta detrás de él. Luego se volvió para mirar