— Creo que por aquí es, tiene que ser— Susurró Malía caminando por un sendero de tierra, rodeado por enormes pinos.La oscuridad del lugar y la lejanía de cada una de las aldeas que había en el territorio, lo hacía el lugar perfecto para escondite de alguna hada, como habían mencionado los niños pequeños.— ¿Que hacían hasta acá? ¿Por qué estaban tan lejos de los guerreros que los protegen?— cuestiona en ese instante.Los ruidos de jadeos se escuchan a lo lejos, ella se acerca, teniendo cuidado con sus pisadas, sin querer llamar la atención, siendo discreta, utilizando los dotes de guerrera.El ruido fuerte e inesperado de una criatura llegando desde la parte de atrás la hace saltar, con la respiración agitada y el corazón acelerado.Dos enormes lobos de color café estaban justo frente a ella.— Yo soy su luna, no pueden atacarme— declara Malía de forma contundente, hinchando el pecho, tratando de ejercer su puesto y poder sobre esas dos criaturas.Sin embargo, el rugido de uno de ell
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