Capítulo 42 EmmaLa adrenalina es una sustancia traicionera; te hace sentir invencible justo antes de recordarte lo pequeña que eres. Mientras me aferraba al pelaje de Magnus, comprendí que no solo había escapado de la manada y de la vigilancia de Dominic, sino que acababa de saltar al vacío de un mundo que desafiaba toda lógica.Magnus, en su forma humana, era un hombre imponente, alto, fuerte, con mirada intensa y… creo que un poco de interés hacia mí, puede que por su misión de protegerme o algo así, no lo comprendía del todo, solo sé que usé eso a mí favor; era la primera vez que coqueteaba para obtener algo, debería de sentirme mal, pero me gustó.Pero Magnus, transformado en el animal que ahora me sostenía, era una deidad de la naturaleza.Al principio, el miedo fue un nudo ciego en mi garganta. Cuando Magnus se inclinó para que yo subiera a su lomo, dudé. Su cuerpo era enorme, una mole de músculos compactos envuelta en un pelaje de un blanco tan puro que parecía brillar bajo la
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