KENDRAReboto sobre las puntas de mis pies, con el corazón golpeándome el pecho en un ritmo entrecortado mientras me preparo para pelear contra este hombre atractivo, irritante y maldito imbécil con complejo de dios."¿No vas a quitarte la camisa?" pregunta, pero hay una provocación escondida en alguna parte de esas palabras.Negándome a caer en la trampa, ladeo el cuello hasta hacerlo crujir. "¿Qué pasa? ¿Quieres tener una mejor vista del pecho plano que te va a aplastar?"Él se ríe, y el sonido es tan intrigante como molesto. Me muerdo la lengua y dejo que aquella risa deliciosamente grave me envuelva. Estar cerca de este hombre va a poner a prueba cada gramo de mi autocontrol, y no puedo decir que me emocione demasiado."Enana, no existe forma alguna en el cielo, el infierno ni en nada entre ambos en la que tú seas capaz de ponerme de espaldas." Su sonrisa se ensancha apenas un poco más, mostrando dientes perfectos bajo la luz del sol. "Pero me gustaría verte intentarlo."Hay un de
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