Capítulo 88. La visita mensual
—Esta noche, todo el mundo se detiene frente a esta puerta, Avery. Solo estamos tú, yo y cada aliento entre nosotros.
Dominic Moretti susurró esas palabras justo delante de la imponente puerta de roble de tres metros que separaba el pasillo de la mansión de su habitación principal. Su voz era baja, ronca y cargada de una posesión absoluta.
Sin esperar respuesta, su mano firme se deslizó por debajo de las rodillas de Avery. Alzó el cuerpo de su esposa en un solo movimiento, ligero pero lleno de