Capítulo 86. Una invitación dorada para el emperador
—El amor no tiene que poseer, Julian, pero el amor debe presenciar la verdadera victoria.
Dominic Moretti pronunció esa frase a través de una llamada por teléfono satelital, instantes antes de que su jet privado despegara de París rumbo a Sicilia.
Su voz sonaba serena, sin el más mínimo tono de burla.
La honestidad contenida en aquellas palabras golpeó a Julian Valenti con más fuerza que cualquier encierro tras las rejas.
Apenas llevaba unas horas respirando aire libre después de que Dominic lo