—Creo que al final me quedaré —dije, dedicándole a Tara una sonrisa apologética—. Pero gracias por la invitación.La expresión de Tara se vino abajo.—¿En serio? Ay, vamos, Ella. Vive un poco antes de que sea demasiado tarde.Sus palabras me golpearon mucho más de lo que ella podía imaginar.“Antes de que fuera demasiado tarde…”“Antes de que mi loba permaneciera dormida demasiado tiempo…”“Antes de morir”, pensé.Por un instante, casi cambié de opinión.Pero entonces mis ojos encontraron a Alexander al otro lado del salón. Seguía conversando con aquel Alfa, aunque de vez en cuando levantaba la mirada hacia mí, y sus ojos verdes parecían brillar bajo la luz de las lámparas.Algo en esa mirada hizo que mi decisión se afianzara todavía más.Ver aquella expresión en sus ojos, su figura impecable dentro de ese traje perfectamente ajustado, el cabello rojo apenas despeinado y esa maldita sonrisa…Mi loba seguía dormida, pero juraría que aún podía sentirla en algún rincón profundo de mí, tir
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