Tara negó con la cabeza con una sonrisa algo triste.—Fui horrible contigo, y de verdad lo siento. Siempre fuiste muy bonita e inteligente, y aunque no tenías muchos amigos, nunca parecía importarte demasiado lo que los demás pensaran de ti. Eras… auténtica, de una forma que yo jamás supe ser.Sus palabras me tomaron completamente por sorpresa.“¿Auténtica? ¿Bonita?”, reflexioné.Yo no me recordaba así en absoluto. Había sido tímida, torpe, siempre intentando agradarle a todo el mundo… y fracasando miserablemente en el intento.Pero quizá los demás nunca me vieron de esa manera.—Bueno —dije con una pequeña sonrisa—, de eso ya pasó muchísimo tiempo.—Sí —Tara sonrió—. ¡Pero mírate ahora! Segura de ti misma, radiante… el tipo de mujer que todas quisieran ser.—Gracias, Tara. De verdad significa mucho para mí.Después de eso, la conversación empezó a fluir con naturalidad. Nos pusimos al día sobre todos esos años perdidos. Tara trabajaba en marketing, seguía soltera, aunque salía con dis
Leer más