Perspectiva de EllaEn cuanto Alexander me vio acercarme, me hizo una seña para que fuera con él. Su sonrisa era tan cálida y sincera que, por un instante, todas mis preocupaciones se desvanecieron.Me acerqué casi sin pensar. Cuando rodeó mi cintura con un brazo y me atrajo hacia él, fue como si el resto del salón dejara de existir.Me besó en los labios. De no haber estado rodeados de tanta gente, probablemente aquel beso habría durado mucho más.—Hola. ¿Cómo te fue en tu cita? —preguntó en voz baja cuando nos separamos.—Bastante bien —respondí.Entonces reparé en la mujer que seguía cerca de nosotros. Bebía su champán con toda naturalidad, como si no hubiera notado nuestro pequeño momento de intimidad.De cerca era todavía más hermosa. Tenía unos rasgos delicados, casi felinos, y unos ojos brillantes que parecían atrapar cada destello de luz.—Ella, ella es Jane —dijo Alexander, señalándola—. Es una de las candidatas para ocupar el puesto de asesora que quedó vacante.Ah, claro.En
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