Sarah se quedó allí, de pie.—Faith, dime algo, ¿qué está pasando?Ella no respondió.—"Estaban discutiendo hace un momento, ¿qué pasa ahora?", pensó Sarah.Sarah tomó el teléfono.—Señorita, ¿sigue ahí?Sarah lo puso en altavoz.—Señorita, de verdad lo sentimos mucho.Sarah miró a Warren.—Señor.—Solo escucha.—Diga algo, por favor.—Hola.—No sabíamos que este tipo de cosas pasarían, pero realmente lo sentimos.—¿Sienten qué? —preguntó Sarah.—¿Está bien la señorita Sartini?—¿Sienten qué? Hablen conmigo, necesito aclarar esto, ¿de qué se arrepienten?—Los padres de la señorita Sartini sufrieron un accidente.Sarah colgó sin decir una palabra. Miró a Faith. Warren tomó el teléfono y lo dejó sobre la mesa. Ambos miraron a Faith.Faith seguía allí, tendida e inmóvil; su cuerpo no se movía ni sus ojos parpadeaban, todo estaba estático. Miraba fijamente a la nada.—Faith.—Estoy aquí.Ella no dijo nada.—Estamos aquí para usted, señorita —dijo Sarah.Sarah no pudo contenerse más y se c
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