Después de la cena, Faith regresó a la habitación de sus padres.
Quién hubiera pensado que su último "te amo" sería la última voz que escucharía. Quién hubiera imaginado que el aliento de su madre para que siguiera adelante con su amor sería el último consejo que le daría.
Recogió el joyero. Lo miró fijamente y, sin darse cuenta, las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas.
Tomó uno de los vestidos de su madre y un traje de su padre. Salió con ambos y, al entrar en su propia habitación, los