〚GIANLUCA〛Los días siguientes son una completa locura. La actividad en la familia no cesa: reuniones, movimientos del clan, visitas inesperadas, protocolos que hay que seguir. Estoy presente en todo, participo, observo, acompaño, tomo nota, pero no soy quien decide. Mi padre sigue siendo el capo, la cabeza que marca el ritmo y da las órdenes. Yo solo aprendo, observo, comienzo a entender cómo se mueven los hilos y cómo se toman las decisiones, y poco a poco, sin darme cuenta, voy ganando protagonismo dentro del clan. Pero aún no estoy al mando.Y aunque todo esto debería ser suficiente para mantenerme ocupado, no lo es. Porque, por más que trate de concentrarme, por más que me sumerja en cada detalle de los movimientos, mi mente vuelve a ella, a esa noche, sus besos, su aliento, sus gemidos, su olor, sus ojos… todo vuelve una y otra vez, como si mi cerebro se negara a olvidarla. Intento ignorarlo, intentar mantener esos recuerdos lejos, pero es inútil. Mi mente, masoquista, los arras
Leer más