〚KATERINE〛Tal cual Gianluca lo dijo, al cabo de dos horas estamos a bordo de un jet privado, a punto de despegar rumbo a Calabria. El avión es impresionante, lujoso hasta en los detalles más pequeños: asientos de cuero impecable, ventanillas amplias, iluminación cálida y tenue que hace que todo el espacio se sienta seguro, casi íntimo, aunque no deja de ser impresionante. Todo está silencioso, salvo el zumbido constante de los motores, un murmullo que me recuerda que estamos en movimiento, dejando atrás la ciudad que he conocido toda mi vida.Gianluca se mueve con la precisión de quien controla cada pieza de su entorno. Cada gesto, cada palabra suya, ha ejecutado el plan de manera rápida, efectiva. Y sin embargo, yo… yo sigo atrapada entre la duda... ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿O debería regresar al palacio y enfrentar a mi tío de frente, asumir las consecuencias, arriesgarme?Entonces, las palabras de Gianluca retuban en mi mente, claras, firmes: “Debemos reunir pruebas, construi
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