〚NARRADOR〛
El salón de reuniones del Consejo Privado en el Palacio de Buckingham bulle con una tensión apenas contenida. Las paredes doradas y los tapices que narran siglos de historia parecen encerrar la ansiedad de los presentes. La luz que se filtra por los ventanales apenas atenúa el ambiente solemne, mientras los miembros del gabinete y los consejeros reales se acomodan en sus asientos, cada gesto está cargado de expectación.
El primer ministro irrumpe en la sala acompañado de su séquito: