Pasaron tres días.Tres días sin explosiones.Sin alarmas constantes.Sin mensajes de amenaza apareciendo en cada pantalla.Y eso…Era lo más inquietante de todo.La calma no se sentía como paz.Se sentía como espera.Como si el mundo estuviera conteniendo la respiración antes de algo más grande.Valeria estaba sentada frente a la mesa.Un café frío entre sus manos.No lo había tocado.Sus ojos no estaban en la taza.Estaban perdidos en algún punto invisible.Pensando.Recordando.Calculando.—No me gusta esto —dijo Santiago desde el otro lado de la sala.Sofía levantó la mirada desde su computadora.—¿La calma?Santiago asintió.—Sí.—Demasiado tranquila.Mateo, rodeado de pantallas, no apartaba los ojos de los datos.—Las redes están estables.—Energía recuperándose en un 82%.—Comunicaciones globales… casi normales.Hizo una pausa.—Casi.Helena, de pie junto a la ventana, observaba la ciudad.—Explícalo.Mateo respiró profundo.—El sistema responde…—Pero no como antes.Valeria le
Ler mais