Al mediodía, Gabriela pidió diez minutos y se encerró en el baño. No lloró, el llanto no era uno de sus mecanismos principales, sino que se quedó quieta en una forma que era más difícil que el llanto porque el llanto al menos libera algo.Se sentó en el borde de la bañera. Y pensó, no con las palabras ordenadas que usaría si se lo contara a alguien, sino con esa forma fragmentada y honesta en que las personas piensan cuando están solas de verdad, en la pregunta que llevaba días evitando porque era la más difícil de todas.¿Quién era Gabriela Moreno Vidal cuando ya no podía definirse por lo que no tenía?Toda su vida había construido identidad alrededor de la ausencia. No saber de dónde venía, no tener familia biológica conocida, no pertenecer a ningún apellido que viniera con historia o con
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