Amanecía cuando terminamos.Habíamos pasado de la biblioteca al comedor en las cuatro de la mañana, sin anunciarlo, simplemente porque las sillas eran más cómodas y porque necesitaba una superficie donde escribir mientras Perla hablaba.Lo que había en el papel al final no era poco.Rutinas de la hacienda: horarios, perímetros, turnos de presencia de cada hermano. Estado de la cláusula del testamento en cada momento relevante.Conversaciones que Perla había escuchado en puertas no del todo cerradas. El vínculo con Sael: fecha aproximada, resonancia bidireccional, implicación legal ante el Consejo.Las manifestaciones de la llama: fechas, intensidades, la aceleración del cuarenta por ciento en tres días, el calor en las manos.Leí la lista dos veces.Llegué al ítem que me había detenido la primera vez.—Esto. —Señalé la línea que decía vínculo con Sael, estado activo, certificación pendiente ante Consejo de Estirpes. —¿Cuándo lo reportaste?—Hace tres semanas.—¿Cómo lo formulaste?—Le
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