POV: Narradora OmnipresenteEl amanecer en el Palacio Dorado no trajo el sol habitual, sino una congregación que el Sur nunca había visto. Por orden de la Emperatriz Sigrid (quién no había dormido nada toda la noche), todas las mujeres de la ciudadela y de los clanes cercanos habían sido convocadas a la Plaza de la Luna, frente a la escalinata principal.Allí estaban todas. Desde las Omegas más humildes de las cocinas y los establos, pasando por las Betas guerreras del Norte, hasta las ancianas sabias y las jóvenes promesas de los linajes Alfa. Miles de mujeres de todas las castas, unidas por una incertidumbre que pronto se convertiría en asombro.Sigrid emergió al balcón superior, vestida con su armadura de obsidiana y plata, haciendo juego con su cabello. A su lado, Haldor permanecía como una sombra protectora, pero por primera vez para las mujeres, él no era el centro de atención. El poder emanaba de ella, una energía dorada que parecía conectar con cada mujer presente en la plaza.
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