AdannaTodo a mi alrededor se tornó borroso y me tambaleé un poco porque sentía que el piso era inestable bajo mis pies.Mis manos temblaban y el corazón me latía con ímpetu.Tenía la boca abierta, incapaz de respirar con regularidad, y mis ojos estaban clavados en él, en el hombre rodeado por guerreros, vestido con una armadura ligera negra. Su cabello rubio estaba libre. Algunas hebras eran levantadas por el viento.Sus ojos verdes me escrutaban, como si quisieran descifrarme.No sabía cuánto tiempo había transcurrido. Solo me había quedado allí, paralizada, incapaz de hablar, de reaccionar, ni siquiera de llorar.¿De verdad estaba sucediendo esto o era una alucinación?Intenté hablar, pero solo moví los labios y la voz no salió.—Alfa Drako, esta es Adanna Rodhe, nuestra invitada —le informó el beta.Iker no respondió; solo me contemplaba con sus ojos entrecerrados, intentando reconocerme. ¿Acaso me había olvidado o qué? ¿Qué era esta ridiculez?Tragué saliva, apreté los puños y di
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