Sebastián frunció el ceño. De todas las hipótesis que había considerado, esa ni siquiera había pasado por su mente.— Llevas años en la organización, sabes cómo funciona todo, Dalia es mi sangre. Con ustedes dos al mando, puedo descansar en paz; tú la guías con toda tu experiencia y, juntos, hacen crecer el negocio por generaciones, honrando mi legado. Entonces, ¿qué dices? — Paolo esbozó una amplia sonrisa, satisfecho con su idea.Sebastián sostuvo la mirada del mayor, sin vacilar.— Estoy muy agradecido por todas las oportunidades que me ha dado, pero voy a tener que rechazar su propuesta. —— ¿Qué? — preguntó Paolo, incrédulo.— Dalia claramente rechaza su estilo de vida y todo lo relacionado con sus negocios. Jamás aceptaría ser su sucesora, y por eso quiero salir de la organización. Quiero seguir su estilo de vida, no arrastrarla a una vida llena de peligros y enemigos. Quiero protegerla, su inocencia, su bondad, su ingenuidad, porque fue por eso que me enamoré de ella, y no pien
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