Cap. 222: Besos a escondidas.
Leonor tragó saliva, acorralada por su propia trampa, pero su orgullo de condesa la hizo intentar recuperar el control. Se puso de pie, quedando tan cerca de él que sus pechos casi se rozaban.—Eso a ti no te importa, Nikolai. Eres mi empleado, no tienes derecho a cuestionarme ni a controlar mi vida.—He sido su empleado durante quince años, Leonor —replicó él, rompiendo toda barrera de etiqueta al llamarla por su nombre de pila, con una fuerza que la hizo estremecer—. Quince años en los que me he tragado el orgullo, en los que he tenido que verla sufrir, reír y llorar por hombres que no la merecían. Quince años de un maldito infierno manteniéndome a distancia. Así que no me diga lo que me importa y lo que no.La respiración de Leonor se aceleró. Su pecho subía y bajaba con fuerza, sus ojos estaban fijos en los labios de él, sintiendo el calor que desprendía su cuerpo.—¿Y por qué te importaría tanto ahora? —desafió ella en un hilo de voz, con el corazón latiéndole desbocado. Nikolai
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