Cap. 227: Un amor sin límites.
El crepitar de la leña en la chimenea de la cabaña era el único sonido que competía con el viento de la montaña. Dominic estaba sentado en el gran sillón de cuero, con el brillo de la pantalla de su móvil reflejado en los ojos y una sonrisa de pura satisfacción masculina en los labios.
—No te lo vas a creer, preciosa —dijo Dominic, alzando la vista hacia Grace, que caminaba hacia él con una taza de té entre las manos—. El video de mi declaración con los drones se ha hecho viral. El mundo entero