Jueves, me quedaban once días restantes en Valverde.Llegué a casa a las siete de la tarde después de otro día horrible transfiriendo proyectos. León tenía cena con inversionistas hasta tarde.Me cambié, me puse pants y una camiseta vieja. Me recogí el cabello sin cuidado y me quedé sin maquillaje.Versión de mí que nadie en Valverde vería jamás.Bajé a buscar comida. Héctor había dejado algo preparado con instrucciones detalladas.Estaba sacando el plato cuando sonó el teléfono de la casa. El fijo que básicamente nadie usaba.Decía número desconocido, pensé que sería probablemente spam. Contesté de todas formas.—¿Hola?Silencio. Pero no línea muerta. Alguien había alguien ahí sin hablar.—¿Hola? —repetí.—¿Abril? —Contestó un voz femenina, joven. Familiar.—¿Inés?—Sí. Yo... pensé que contestaría mi papá.—Está en una cena de negocios. ¿Quieres que le diga que te llame?—No. Es decir... no sé.Un silencio incómodo se apoderó de la llamada.—¿Estás bien?—Sí. Solo... ¿todavía viv
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