Ethan miraba fijamente la pantalla del ordenador, pero las palabras de los informes no tenían ningún sentido. Su mente insistía en regresar a la noche anterior, a las palabras de Helen, al tono tranquilo e indiferente con el que ella había dicho aquello.Si quieres encontrarte con ella, solo sé discreto.Eso lo incomodaba de una forma que no lograba explicar. Debería haberse sentido aliviado, ¿verdad? Helen no estaba imponiendo límites, no exigía fidelidad, no mostraba celos… y, aun así, por alguna razón, eso lo irritaba. Se pasó las manos por el cabello, soltando un suspiro frustrado, cuando la puerta del despacho se abrió de repente.Liam entró sin ceremonia alguna, con su postura habitual, relajada, como si nada en el mundo pudiera afectar. Miró al amigo, que parecía estar en otro lugar, y suspiró hondo antes de decir:—Por esa mirada perdida, pasó algo.Cerró la puerta detrás de sí y se dejó caer en el sillón frente al escritorio de Ethan. Volvió a mirarlo, cruzó los brazos y, con
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