La ira de Ethan lo consumió, calentando su sangre hasta que pareció hervir mientras bombeaba por todo su cuerpo. La violenta emoción se apoderó de él por completo, dándole a su fuerza un filo salvaje.Liam, en cambio, era una historia diferente: el mismo libro, pero en otro formato. Podía ver y respirar a través de su rabia, usándola no para impulsarse a sí mismo, sino para empujar sus pensamientos hacia adelante. Estrategias y planes revoloteaban en su mente, desorientándolo con su velocidad. Muchos de ellos se parecían a jugadas de fútbol, marcando mentalmente las posiciones de Ariana, el Perro y los dos guardias.Traté de no ceder a la sensación de hundimiento que me invadió al darme cuenta de que, incluso con su mente analítica, Liam no pudo producir un plan de acción. Estábamos superados en número, y la situación era aún peor considerando que no podía usar mi magia mientras Ariana estuviera en la habitación. Además, mi entrenamiento de combate apenas rozaba la etapa de principian
Leer más