C101-SEDUCCIÓNHabian pasado varios días desde que Sasha cruzó las puertas de la fortaleza y ahora se sentia como si ya fuera suya, de hecho casi lo era. Tenía habitación propia con vistas al patio de armas, ropa de cuero negro que le marcaba cada curva, y un asiento permanente en la mesa de guerra, justo a la derecha de Ezequiel, el lugar que siempre había pertenecido a la Luna.Mientras que Lyra, la esposa legítima, se había quedado relegada a un rincón del salón principal, con los brazos cruzados y los ojos clavados en el suelo mientras los generales hablaban de la corona perdida, de los gigantes que se movían al norte y de los últimos movimientos de Axel.Sin embargo, Lyra se levantó despacio, se acercó a la mesa y puso una mano tímida sobre el respaldo de la silla de Ezequiel.—Ezequiel, ¿puedo hablar contigo?Él ni siquiera giró la cabeza, siguió mirando el mapa extendido delante.—Después.Sasha, sentada con las piernas cruzadas y un dedo jugando con el borde de su copa, dejó e
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