C93-NO PUEDES AMARMELa luz grisácea del amanecer se filtraba entre las cortinas mal cerradas, dibujando rayos tenues sobre el desorden de la habitación. Ropas esparcidas, botas tiradas, y en el centro de la cama, dos cuerpos entrelazados bajo las sábanas.Lucelia despertó primero.Sintió el peso del brazo de Maddox sobre su cintura, su respiración cálida contra su nuca, y una sonrisa lenta se dibujó en sus labios, se giró lentamente para mirarlo, dormido, Maddox perdía esa arrogancia constante que lo caracterizaba. Parecía más joven, más vulnerable, casi tierno.Lucelia extendió una mano y acarició su mejilla con la punta de los dedos.Él se movió, gruñendo algo ininteligible, y sus ojos se abrieron lentamente. Al verla, una sonrisa perezosa curvó sus labios.—Buenos días, preciosa —murmuró con voz ronca.Lucelia sintió que el corazón le daba un vuelco.—Buenos días —respondió, y luego, sin poder contenerse lo beso, el correspondio al beso atrayendola y profundizandolo. Cuando se sep
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