[ASLI]11 de enero, 2020Despierto antes que el sol termine de colarse por las cortinas. No sé exactamente qué hora es, pero mi cuerpo ya no quiere dormir. Intento abrazarme a la almohada, hundir el rostro en ella y engañar a mi mente para que se calle un rato más, pero es imposible.Benicio duerme profundamente a mi lado. Su respiración es lenta, acompasada, ajena a cualquier tormenta. Envidio esa capacidad suya de desconectar del mundo. Anoche fue una locura: la gala, la propuesta, los aplausos, los brindis, la emoción… y aun así él descansa como si nada pudiera perturbarlo.Yo no.Me deslizo con cuidado fuera de las sábanas, procurando no despertarlo. El frío del suelo me recorre las plantas de los pies. Busco mi camisón con la mirada y lo encuentro enredado en el tirador de uno de los cajones de la cómoda. Sonrío apenas al imaginar cómo terminó ahí.Cuando Benicio me desnuda, el mundo desaparece. No pienso en nada. No analizo. No recuerdo.Anoche fue intensidad, pero distinta. No
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