La fotografía del jardín no se publicó esa mañana.Eso la hizo peor.Una imagen que circula puede enfrentarse, responderse, corregirse con hechos. Una imagen retenida se convierte en otra cosa: moneda, amenaza, cuerda tensa esperando que alguien tire de ella en el momento más inconveniente. Valeria la envió a Alice con todos los datos disponibles que había podido rastrear en pocas horas: ángulo lateral, lente largo, tomada desde la entrada norte del jardín botánico. Alice, Liam y Max en el banco bajo la sombra, demasiado cerca para que un desconocido no inventara una historia, demasiado reales para que la historia necesitara mentir para doler.Alice estaba en el despacho cuando Liam llegó.Esta vez no venía por la visita programada. Venía porque ella lo había llamado, y la distinción importaba.—No vamos a perseguir la foto —dijo Alice desde el escritorio.—Deberíamos rastrear al fotógrafo.—Valeria ya lo está haciendo. Tú y yo vamos a hablar de otra cosa.Liam se quedó quieto junto a
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