Elena llegó al día siguiente a las once de la mañana.No con la maleta pequeña de los días que empezaban como visitas y se convertían en otra cosa. Con el bolso de siempre y esa postura que tenía para las conversaciones que había decidido que era el momento de tener: la espalda recta, los hombros sin la tensión de quien carga algo sino con la calma de quien ha decidido que lo que llevaba encima ya no necesita ser llevado solo.Ximena la recibió con el café preparado, porque era la manera en que Elena entraba en las conversaciones difíciles, y Thiago estuvo en la sala los primeros diez minutos antes de entender, con esa atención suya de los momentos que pertenecen a otros, que esa conversación era de las dos.Salió al estudio.Las dejó.Elena sostuvo el café entre las dos manos durante el primer minuto sin decir nada, de la manera en que lo hacía cuando estaba organizando algo que llevaba tiempo sin encontrar la forma correcta, y Ximena esperó con esa paciencia que había aprendido de l
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