El segundo reportaje de Andrés Fuentes se publicó el miércoles por la mañana, y era completamente diferente al primero.No en el sentido de que fuera más amable, porque Fuentes no era un periodista que suavizara sus hallazgos para hacer cómodos a sus sujetos, sino en el sentido de que era más completo. La historia que Ximena le había contado el martes por teléfono, con Thiago al lado y los planos del centro comunitario sobre la mesa como testigos mudos de lo que se estaba diciendo, era la historia de tres generaciones conectadas por decisiones que ninguna de ellas había planeado del todo: Leonora y Patrick, que se habían querido en el único espacio que les era posible; Thiago y Valentina, que habían construido y deshecho algo
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