Adeline sentía que, al divorciarse de Damian, el lazo que los unía se cortaría para siempre y el título de "salvadora" desaparecería junto con ella. No le importaba. Brielle, al menos, confiaba plenamente en ella; de lo contrario, jamás permitiría que Valentina estuviera bajo su cuidado.—Tía, ¿tienes alguna prueba para usar contra la gente que no te cree? —preguntó Valentina con genuina preocupación.Adeline esbozó una leve y melancólica sonrisa. —No necesito mostrar pruebas, cariño. Me da igual. Con que alguien en este mundo me crea, como tú o tu mamá, me basta. No necesito el visto bueno de todo el mundo.Valentina abrazó a Adeline con todas sus fuerzas. —Tía, yo te creo. Siempre.Adeline acarició su cabeza y, por un segundo, no pudo evitar tocarse el vientre. Aquella sospecha de embarazo había sido solo un susto, pero al ver lo linda y amable que era Valentina, sintió una mezcla de emociones. Si algún día tuviera una hija, ¿sería tan especial como ella? Adeline no sabía si volverí
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