Capítulo 121 — Te lo suplico. Es mi sangre.
¿Dios, cuándo terminará esta pesadilla? ¿Lograremos salir de esta?Desde mi perspectiva, podía ver cómo el dedo de Kilian acariciaba con demasiada familiaridad el gatillo. Sus ojos, siempre fijos en Marek, prometían una muerte lenta y dolorosa.Mientras tanto, yo me mantenía aferrada a su brazo, sintiendo cómo la tensión dominaba cada músculo de su cuerpo.Kilian, joder, vámonos de aquí. Algo no está bien.Ese brillo en los ojos de Marek no me gusta nada.—No hagas nada estúpido, Volkov —le dijo Marek, dejando escapar una sonrisa que me heló la sangre.—Estúpido sería dejarte respirar un segundo más, maldito. Debí matarte desde el principio —respondió él con los dientes apretados.Y entonces, tras un largo segundo de silencio, Marek soltó una carcajada. Una risa alta y sin gracia que rebotó en las paredes del lugar, alimentando la peor de mis pesadillas.Lo sabía.Maldición.—¿De verdad pensaste que iba a ser tan fácil? —preguntó, aplaudiendo lentamente—. ¿Creíste que iba a dejar que
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