La dicha me nubla la mente, en los brazos de Caleb todo se siente más fácil y más acertado. Era dónde pertenecía, pero no me bastaba con sólo estar encima de él, quería que entrase en mi cuerpo por completo, estar conectados de todas las formas posibles.Por eso, lo vuelvo a besar con intensidad, con desespero, y sin importarme nada más. Cuando él se aferra a mis muslos, y mete sus fuertes manos debajo de estos, mi centro tiembla esperándolo con ansías.Caleb se levanta, cargándome con él y montándome en su escritorio. Permanezco con mis ojos cerrados esperando que me desvista, pero en lugar de ello, siento que mi esposo me sube la manga del vestido. Abro los ojos para llevarme una sorpresa desagradable, en lugar de estar quitando lo que llevo puesto, me está arreglando el vestido.—¿Qué acabas de hacer? — cuestiono porque necesito una confirmación de ello.—Quiero que no nos adelantemos, ni actuemos a las prisas. Lo que nos sobra es tiempo juntos, vida mía — dice Caleb… besando mi fr
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