32. Traviesos aliados
~Ivette~ Le conté en voz baja los detalles de lo que planeaba para mi despedida de soltera. Estaba emocionada; sería la primera vez que iría a una fiesta de verdad para divertirme. Ni siquiera había probado el alcohol todavía. Al haberme criado en el campo, era ignorante en muchas cosas; en resumen, estaba experimentando mis «primeras veces» en casi todo. Sin embargo, me consideraba una mujer todoterreno capaz de acoplarse a cualquier situación.—Sí que piensas en grande, criatura —comentó Uriel, sorprendido—. ¿Quién lo diría? Y yo que creía que eras un angelito con halo de luz.—Ay, tampoco exageres. ¿Qué tiene de malo querer conocer las variedades que hay allá afuera?—Me gusta tu forma de pensar —sonrió de lado—. Yo te ayudaré. Como tu perro guardián, es mi deber, ¿no? Además, si quieres, puedo ser tu stripper personal.—¿Qué? —jadeé, parpadeando.—No digas guarradas, Uriel —lo regañó la tía Jenna—. ¿Quieres salir en las noticias? «El primo del novio termina de modelo encuerado p
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