Luego, sacó la cara por el pasillo, comprobando que Jaziel ya se había ido. Bajó con la ropa, buscando la puerta que le había indicado antes. Efectivamente, en el segundo cuarto estaba todo lo que él le dijo, bien ordenado y limpio; además, amontonados en una esquina, estaban los utensilios de limpieza, tanto para el baño como para fregar el piso. Metió la ropa a lavar. Pensando que los utensilios le servirían. Gran parte de la mañana la dedicó a limpiar los lugares donde tenía permitido entrar. Lo que era la cocina y la sala. Mientras limpiaba la mesa, encontró una tarjeta que no estaba ahí antes. Supuso que Jaziel la había dejado; pero no sabía si era importante, así que la dejó donde estaba. Los sofás los sacudió y ordenó
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