Al menos así le ahorró una explicación que de cualquier manera no iba a creer; sin embargo, le evitó tener que disculparse. Tragando los sabores que restaban en su boca, se giró. Agachándose, sacó un poco de ropa - también… - Jaziel agregó, justo cuando se volteó hacia la maleta - debo preguntar - se enfocó en ella - ¿por qué echaste cerrojo anoche? Definitivamente, la pregunta que menos se esperaba era esa. Un ligero rubor cubrió sus mejillas - eso… - al pensarlo bien, no encontró una razón para avergonzarse - supuse que vendrías ebrio, así que cerré - declaró cortante; aunque, era aceptable que Jaziel estuviera enojado, ya que fue sacado de su propia casa. “¡Qué más da!”, pensó
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