Dayana no tenía la capacidad cerebral para fijarse en nada más al cerrar la puerta. El aire le fue insuficiente. Vio los pies del paciente; pero no estaba segura si eran grandes o pequeños, ya que estaban cubiertos por la manta. Se alejó del lugar, buscando un corto respiro. Llegó al salón de juegos; sin embargo, no se atrevió a entrar. Se apoyó en la pared junto a la entrada. Con la vista en el suelo, totalmente perdida. De pronto, la habitación del frente se abrió. La persona se quedó parada un momento antes de salir y cerrar - ¿Dayana? - levantó la cabeza; no obstante, sus ojos seguían desenfocados - ¿Estás bien?, ¿qué haces aquí? Ni siquiera ella sabía el motivo por el que fue llamada, ¿qué podía responder?
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