Mundo ficciónIniciar sesiónSus pies recorrieron el mismo lugar un millón de veces; de tal modo que casi produjo una zanja en el piso. Un largo rato después, la puerta se abrió. Dayana se detuvo, levantando la cabeza hacia el sonido, con las manos firmemente apretadas al frente. Aquiles entró. Con un rostro cansado, se quitó el sacó y lo tiró al sofá antes de dejarse caer.
Los nervios la cautivaron. A







