Durante la noche, los minutos que logró dormir fue despertada por las pesadillas. Únicamente, que ya no distinguía muy bien de qué se trataban. No tenía claro qué era lo que más temía. Por la mañana, las ojeras se marcaron alrededor de sus ojos. Estaba más cansada que cuando se acostó. No obstante, no podía quedarse a vagar; de tal manera que después de su rutina matutina, salió portando un montón de hojas. Repartió su hoja de vida personalmente. Tenía expectativas altas. Estudió mucho para poder seguir adelante; así que entregó las hojas a empresas de renombre y a algunas de un estatus más bajo. Pero, en ese momento, ninguna tenía un puesto vacante. Aunque en algunas le ofrecieron llamarla cuando hubiese una oportunidad, no podía darse el lujo de esperar por t
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