Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl porte de Andrés ante ella era alto y de hombros anchos; a pesar de estar en pleno crecimiento. Su nariz recta y barbilla definida. Emanaba un aura masculina que la distrajo. Sacudió la cabeza, concentrando los pensamientos. Él era intocable, no podía pensar siquiera en mirarlo.
“¿Qué demonios te pasa?”, se regañó.







