POV: Aura Blanc-DupontEl Gran Salón de la Ciudadela de Ámbar no se sentía como una sala de justicia, sino como el epicentro de una tormenta contenida. Las paredes, una mezcla de obsidiana antigua y filamentos de ámbar que brillaban con una luz dorada y rítmica, parecían latir con la agitación de los miles de ciudadanos que seguían el juicio a través de las pantallas en las plazas.Yo estaba sentada en el trono de mis padres. No era un asiento de oro, sino de una piedra blanca que recordaba la paz que tanto les costó construir. A mi izquierda, mi madre Zoé permanecía de pie, con los brazos cruzados y una expresión de vigilancia serena. A mi derecha, mi padre Lucien observaba con sus ojos dorados, su presencia todavía imponente, aunque ahora emanaba una calma que solo los años de verdadera paz pueden otorgar.Frente a mí, los cuatro atacantes del "Frente de la Pureza" estaban encadenados con grilletes de resonancia. Sus rostros, ahora descubiertos, no eran los de monstruos, sino los de
Leer más