El viento fuerte que azotaba alrededor del Ojo del Olvido sonaba como el grito de miles de almas pidiendo perdón. La Catedral Sin Sol flotaba majestuosamente sobre el torbellino de energía, irradiando un aura a la vez pura y aterradora. Frente a la puerta dorada cerrada con llave, Aria Crescente y Alaric Obsidiana permanecían inmóviles, asimilando la cruel condición que acababa de pronunciar Kaelen.Borrar los recuerdos del uno al otro.Para Aria, era la ironía más dolorosa. Acababa de recuperar los fragmentos de su amor perdido, de sentir de nuevo los latidos de su corazón cuando Alaric tocaba su dedo, y ahora el universo le pedía que todo ello volviera a la oscuridad. Alaric mismo parecía profundamente conmovido; su mano sobre el hombro de Aria temblaba, no por miedo al enemigo, sino por el temor de perder su identidad ante la mujer que amaba.Kaelen, debe haber otro camino gruñó Alaric, su voz ronca por contener la explosión emocional. Ya he dado todo. Mi trono, mi honor, inclu
Leer más