El viento fuerte que azotaba alrededor del Ojo del Olvido sonaba como el grito de miles de almas pidiendo perdón.
La Catedral Sin Sol flotaba majestuosamente sobre el torbellino de energía, irradiando un aura a la vez pura y aterradora.
Frente a la puerta dorada cerrada con llave, Aria Crescente y Alaric Obsidiana permanecían inmóviles, asimilando la cruel condición que acababa de pronunciar Kaelen.
Borrar los recuerdos del uno al otro.
Para Aria, era la ironía más dolorosa. Acababa de recupe