La chica sonrió al escuchar la voz decepcionada del hombre. —Claro que sí tengo novio, pero ¿por qué se asusta, abogado? —Preguntó muy serena, como si disfrutara molestar al hombre.Ella mintió con la intención de que la deje en paz y quizá hasta tome la decisión de largarse a su ciudad llena de bullicio y traidores a la orden del día.—Escucha Cristina, antes de que te vayas y me dejes con las palabras en la boca, quiero decirte que te amo, y que lo que sucedió en tu casa ha sido el beso más rico que he dado en toda mi vida, estoy enamorado de ti y no quise hacerte sentir mal. Confesó sin detenerse y sin importar que ella lo rechace.—Señor, después de revisar el celular, aquella mañana, me di cuenta de que usted no había borrado nada. Tuve la intención de llamarle para pedirle disculpas por haberlo ofendido y echado de casa en pijama de princesas, ja, ja, ja, perdone, es que solo de recordarlo me causa gracia.—Eres una chica muy mala, me hiciste pasar una gran vergüenza, pero cre
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